•marzo 20, 2007 •
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El mira como la cara de ella se va transformando con cada caricia. El placer cambia la morfología del rostro humano y lo sabe, así que se deleita con la metamorfosis.
Ella mira como le abre las piernas, la humedad se asoma desvergonzada, se ha pasado la mitad de su vida impidiendo esa apertura, pero hoy es imposible hacerlo, se rompió el candado que la sometía a ese pudor,…
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•marzo 20, 2007 •
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Parece ser que en cuestiones de estrés, lo que nos diferencia de una cebra es que ésta se estresa cuando ve al león acechando y nosotros lo hacemos sólo por imaginarlo. Con lo cual, en los tiempos que corren, permanecemos -aún inconscientemente- estresados todo el día.
Siempre puede haber nubes negras allá por el horizonte, igual que siempre habrá leones en algún punto de la sabana, pero hagamos lo posible por ponernos un disfraz a rayas y disfrutar del presente hasta que veamos a cinco centímetros de nuestra barbilla, las fauces de un felino hambriento.
Aún así, nadie nos puede asegurar que no seamos capaces de subirnos a lo alto de un tejado y echar a volar.
Hay que creer en nuestros instintos y perder el miedo a lo inexistente.
Te lo dice una cebra.
Escrito en Es lo que hay
•marzo 20, 2007 •
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Lo único que prometo, es que dejaré la puerta abierta, para encontrarme contigo en algún momento de la historia o por que no en este momento, cerrando los ojos y mirando ese escenario vacío, que con los afectos se vaya vistiendo y que me permita reírme libremente y olvidarme como dice el cuento…
Escrito en Soplando
•marzo 19, 2007 •
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Dicen que a veces pasa, que llega alguien cuando estás sentado en la acera, con las mejillas al sol inundadas de pecas, y te sonríe. Dicen que puede ocurrir en Ushuaia, en Berlín o en la esquina de tu calle. Como cuando Silvio canta: te conozco, como a un sueño bueno y viejo… Que pasa, prometen, en el momento más inesperado, porque ya lo has olvidado, te has rendido o miras para otro lado. No aseguran que suceda, de hecho murmuran que apenas nadie lo ha conseguido, y ríen al ver la cara de ensueño de quienes creen haberlo encontrado, cegados por la equivocación y obnubilados por el falso hallazgo. Cuentan que nunca antes se sintió nada igual, y se desarrolla como el cauce tranquilo de un río, como el devenir apaciguado de la noche. Que es como encontrar un trébol de cuatro hojas en un prado infinito. Los más sabios aseguran que existe matemáticamente tu mitad en algún punto del planeta, y que para encontrarla y reconocerla se necesitarían cien vidas o tal vez una, si los protagonistas son afortunados y pasan por el mismo lugar, en el mismo momento y con los ojos abiertos. Dicen que la probabilidad existe, que no puede uno dar la vuelta al mundo mirando sólo hacia delante, que tal vez la dicha esté a nuestras espaldas, pisándonos los talones, y aseguran que buscando es como menos se encuentra. Dicen que puede ocurrir en París, Tucumán, o la pastelería de la rambla, y que si pasa de largo por no tener las orejas alzadas, no lo volverás a encontrar jamás…
Permanezcan atentos a sus instintos, que dicen que de pasar, pasa.
Escrito en Es lo que hay
•marzo 19, 2007 •
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¿Te cuento un secreto?

En realidad, no tengo alas
Escrito en Blog-it
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